La Peste por Albert Camus
Saqué "La Peste" de la biblioteca porque me pareció una lectura apropiada después de "A Journal of the Plague Year". Pensé que podría comparar la manera en que Defoe y Camus interpretaron la plaga en épocas tan distantes. Efectivamente, a pesar de los siglos que los separan los textos tienen mucho en común. Camus le rinde homenaje a Defoe constantemente y tal como lo esperaba reinterpreta algunos de sus pasajes. Sin embargo hay una diferencia fundamental entre los dos libros. La plaga de Defoe se arma sobre un cataclismo real, la de Camus es metafórica.
Varias cosas me sorprendieron de Camus. La primera fue su sentido del humor. Aunque el libro le entra a un tema tan dramático sus personajes hacen reir. El segundo es su optimismo. Se supone que un existencialista ateo que escribe después de la segunda guerra mundial no puede creer en el género humano y sin embargo el libro es fundamentalmente optimista, lo que no quiere decir que no tenga su lado oscuro. Las escenas sórdidas sobran, en particular la lenta convalecencia de un niño a la que Camus dedica montones de páginas. Pero al final del día el libro se puede describir como la historia de unos amigos que, atrapados por la peste, se dedican a combatirla.
Hay algo impersonal, si se quiere seco en el estilo de Camus, sobre todo al principio del libro. A veces me pareció que en lugar de una novela estaba leyendo un guión cinematográfico en el que se describen las acciones de los actores y se reproducen diálogos. Pero ya sea por costumbre o por buena escritura este efecto se pasa y uno termina metiéndose en el libro.
Un detalle curioso. Casi no hay mujeres. La esposa del protagonista se va del pueblo cuando comienza la peste y su madre es el único personaje femenino con una presencia directa en la novela. Quedé con la impresión de que Camus no puede escribir sobre mujeres.
Hay un pasaje en que se me quedó grabado y que describe esa humanidad que se respira en la Peste. Después de una jornada agotadora dos protagonistas se aprovechan de sus salvocunductos y aunque está prohibido se dan un baño de mar. El baño los hace sentirse gente en medio del infierno que es la peste.
Varias cosas me sorprendieron de Camus. La primera fue su sentido del humor. Aunque el libro le entra a un tema tan dramático sus personajes hacen reir. El segundo es su optimismo. Se supone que un existencialista ateo que escribe después de la segunda guerra mundial no puede creer en el género humano y sin embargo el libro es fundamentalmente optimista, lo que no quiere decir que no tenga su lado oscuro. Las escenas sórdidas sobran, en particular la lenta convalecencia de un niño a la que Camus dedica montones de páginas. Pero al final del día el libro se puede describir como la historia de unos amigos que, atrapados por la peste, se dedican a combatirla.
Hay algo impersonal, si se quiere seco en el estilo de Camus, sobre todo al principio del libro. A veces me pareció que en lugar de una novela estaba leyendo un guión cinematográfico en el que se describen las acciones de los actores y se reproducen diálogos. Pero ya sea por costumbre o por buena escritura este efecto se pasa y uno termina metiéndose en el libro.
Un detalle curioso. Casi no hay mujeres. La esposa del protagonista se va del pueblo cuando comienza la peste y su madre es el único personaje femenino con una presencia directa en la novela. Quedé con la impresión de que Camus no puede escribir sobre mujeres.
Hay un pasaje en que se me quedó grabado y que describe esa humanidad que se respira en la Peste. Después de una jornada agotadora dos protagonistas se aprovechan de sus salvocunductos y aunque está prohibido se dan un baño de mar. El baño los hace sentirse gente en medio del infierno que es la peste.

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