The Metamporphosis and Other Stories por Franz Kafka
La Metamorfosis fue una de mis primeras revelaciones literarias. Recuerdo el libro, verde claro, mal impreso, traducido por Borges y con dos cuentos que me impresionaron aún más que la Metamorfosis: El Artista del Hambre y El Artista del Trapecio. Eso fue hace unos de veinte años. Por eso cuando di con esta traducción al inglés pensé que el efecto de su lectura sería desmitificador.
Así entré de nuevo en la dimensión Kafka, y así también me transporté a sus pesadillas con la misma fuerza, creo, de mis primeras lecturas. De hecho, agradezco esta experiencia por revelarme que la buena literatura todavía me impresiona.
Los personajes de estos cuentos tienen en común la impotencia. La realidad conspira contra ellos, como al soñar que estamos desnudos. Pero en lugar de desesperarse aceptan la lógica del absurdo. Gregorio Samsa no se angustia por saberse un bicho, sino por no poder abrir una puerta. Karl Ross sufre por haber perdido una maleta, no por saberse desterrado. Los personajes se rinden ante las realidades que Kafka les inventa y que terminan aniquilándolos.
El cuento que más me gustó fue otra vez El Artista del Hambre. Es corto y triste como un poema. La tragedia del protagonista es virtuosa. Ayuna porque no le gusta comer. Cuando es famoso el público no lo entiende y cuando por fin logra su proeza, el ayuno eterno, el mundo lo olvida y prefiere en su lugar a una formidable pantera.
Al leer a Kafka pienso en el siglo XX, en la manera en que sus metáforas capturaron su tiempo. Pero también pienso que el siglo XXI es igual de absurdo, que al final del día siempre soñaremos las mismas pesadillas y seguiremos leyendo al mismo Kafka que tuve la suerte de leer hace unos veinte años.
Así entré de nuevo en la dimensión Kafka, y así también me transporté a sus pesadillas con la misma fuerza, creo, de mis primeras lecturas. De hecho, agradezco esta experiencia por revelarme que la buena literatura todavía me impresiona.
Los personajes de estos cuentos tienen en común la impotencia. La realidad conspira contra ellos, como al soñar que estamos desnudos. Pero en lugar de desesperarse aceptan la lógica del absurdo. Gregorio Samsa no se angustia por saberse un bicho, sino por no poder abrir una puerta. Karl Ross sufre por haber perdido una maleta, no por saberse desterrado. Los personajes se rinden ante las realidades que Kafka les inventa y que terminan aniquilándolos.
El cuento que más me gustó fue otra vez El Artista del Hambre. Es corto y triste como un poema. La tragedia del protagonista es virtuosa. Ayuna porque no le gusta comer. Cuando es famoso el público no lo entiende y cuando por fin logra su proeza, el ayuno eterno, el mundo lo olvida y prefiere en su lugar a una formidable pantera.
Al leer a Kafka pienso en el siglo XX, en la manera en que sus metáforas capturaron su tiempo. Pero también pienso que el siglo XXI es igual de absurdo, que al final del día siempre soñaremos las mismas pesadillas y seguiremos leyendo al mismo Kafka que tuve la suerte de leer hace unos veinte años.

2 Comments:
Si usted tuvo gusto de este libro usted puede ser que también tenga gusto de Glass Bead Game, de Herman Hesse. Creo que es en español.
Me gusto tu blog. Una recomendacion (pedido?): por que no pones algun tipo de recomendacion (estrellitas, dedo para arriba o algo asi). De ese modo los lectores aficionados podemos usar tu blog para ayudarnos a elegir que libro leer, hoy que las librerias estan tan tapadas de basura.
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